La NASA pide ayuda al Vaticano para que lo ayude con un problema con los restos de un asteroide

Siete largos años se terminan este 24 de septiembre, cuando científicos de la NASA vayan a recoger los restos que la sonda espacial, OSIRIS- REx fue a recoger en el asteroide Bennu. La cuenta regresiva está activada y las alarmas están encendidas. La agencia espacial estadounidense acudió a cuánta ayuda pudo para que todo salga de maravilla, incluso la del Vaticano.

¿La iglesia católica? Sí, esa misma. ¿Le pidieron una oración? Fue lo primero que se me vino a la mente, subestimando a la máxima autoridad religiosa del mundo. Sucede que dentro de la entidad romana hay sacerdotes expertos en el estudio de la astronomía.

De hecho, según reseña Xataka hay un observatorio instalado en lo más alto de la iglesia de San Ignacio de Loyola, que los sacerdotes usan desde finales del siglo antepasado para el estudio de los astros.

En esta organización, departamento que está dentro de la Santa Iglesia Católica, hay una colección de asteroides, y uno de los sacerdotes que lo dirige cuenta con un dispositivo personalizado capaz de analizar cuanta roca espacial le pongan en frente.

Entonces, la NASA acude a este científico/religioso para que los ayude a realizar un análisis de los restos de Bennu cuando lleguen a la Tierra. El medio citado informa que el nombre de este sacerdote jesuita es c.

Junto con sus colegas del Vaticano diseñaron este dispositivo capaz de “medir la densidad y la porosidad de los meteoritos, rocas espaciales que han sobrevivido a la caída desde el espacio a través de la atmósfera”, reseña Xataka.

Es así como la ciencia y la fe, rivales conflictivos históricos en la humanidad, unen fuerzas para estudiar a fondo la formación del asteroide Bennu, que podría darnos detalles de la formación de la Tierra en este Sistema Solar, o de la creación de los mundos en el universo entero.

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Author: Alberto Sandoval