Sonda espacial de la NASA descubre el misterioso origen de los vientos solares

Sabemos que los vientos solares vienen de la estrella masiva que orbitamos. Pero el misterio sobre este fenómeno se basa en su origen. ¿Qué los causa? ¿Por qué se forman? y ¿Cómo parten desde el astro rey hacia el resto de las fronteras del sistema planetario que habitamos?

Esas son preguntas que se han comenzado a responder, gracias a una reciente investigación de la NASA, que se basa en los datos captados por el Extreme Ultraviolet Imager (EUI), del Solar Orbiter, según reseña Infobae.

El instrumento mencionado fue apuntado hacia la estrella masiva y encontraron una serie de elementos leves y de corta duración, que fueron relacionados con débiles chorros de plasma que salen eyectados desde la atmósfera del Sol.

“Sólo pudimos detectar estos diminutos chorros gracias a las imágenes de alta resolución y alta cadencia sin precedentes producidas por EUI”, dijo Lakshmi Pradeep Chitta, del Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar de Alemania, y autor principal del artículo que describe este hallazgo.

Todos los datos fueron registrados con el instrumento ultravioleta, que gracias a su elevada capacidad de captación logró observar plasma solar a temperaturas que superan los millones de grados.

NASA

La investigación ahora relaciona a los vientos solares con las estructuras magnéticas conocidas como agujeros coronales. El Sol está constantemente expulsando energía de su superficie, pero su misma fuerza de gravedad la devuelve hacia él. Bueno en estas regiones, esas eyecciones no regresan y serían las responsables de provocar los vientos solares.

Los vientos solares

Los vientos solares son corrientes de partículas cargadas eléctricamente que el Sol emite de manera continua hacia el espacio. Estas partículas, principalmente protones y electrones, viajan a velocidades de hasta 1 millón de kilómetros por hora.

Son un fenómeno importante del Sistema Solar que tiene un impacto significativo en la Tierra y otros planetas. Pueden causar auroras, perturbar las comunicaciones y los sistemas de navegación, e incluso dañar satélites y otros equipos espaciales.

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Author: Alberto Sandoval