Llueve tanto como en la Tierra, pero en lugar de agua cae hierro fundido: el exoplaneta WASP-76b

El universo infinito nos sigue sorprendiendo con planetas y fenómenos que desafían nuestra imaginación. A unos 1.200 años luz de la Tierra, los astrónomos han descubierto un exoplaneta único, WASP-76b, donde la naturaleza ha llevado los extremos a un nuevo nivel, haciendo que la Tierra parezca un paraíso en comparación.

WASP-76b, el exoplaneta recubierto de hierro, es un lugar de extremos inimaginables. En su fase diurna, las temperaturas alcanzan un abrasador máximo de 2.400 grados centígrados, mientras que en la fase nocturna, “solo” bajan a unos 1.500 grados centígrados. Sin embargo, lo que realmente distingue a este planeta es su revestimiento completo de hierro.

De acuerdo con Urban Tecno, la atmósfera abrasadora de WASP-76b provoca que la superficie esté bañada en un océano de hierro fundido. A estas temperaturas extremas, el hierro de la superficie se derrite y se convierte en vapor, similar al ciclo del agua en la Tierra.

Por su parte, el vapor de hierro asciende hacia el cielo, donde la temperatura desciende, causando la condensación de las partículas de hierro. Posteriormente, este hierro condensado pasa a estado líquido y cae nuevamente a la superficie en forma de lluvia incandescente.

Extrañas lluvias

Entonces, en WASP-76b, no experimentaríamos lluvias refrescantes de agua, sino lluvias de hierro candente que caen a la superficie para volverse a evaporar en un ciclo continuo. Este exoplaneta a 390 años luz de la Tierra se presenta como un verdadero infierno, donde el fuego y las temperaturas extremas dominan la escena.

La existencia de WASP-76b nos recuerda la inmensa diversidad del universo y nos brinda una visión fascinante de un mundo completamente distinto al nuestro. Aunque la posibilidad de viajes espaciales a este tipo de destinos sigue siendo un desafío colosal, la exploración y el conocimiento de exoplanetas como este nos ayudan a entender mejor la vastedad y la asombrosa complejidad del cosmos.

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Author: Guy Acurero